Mario Corona

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El vitral en el Renacimiento y siglos posteriores

El arte del vitral inicia su decadencia con el nuevo concepto de arte propugnado por el Renacimiento.

Las labores artesanas son consideradas como de menor entidad. Hasta entonces no existía una distinción entre lo artesano y lo artístico. También el artista y el artesano —creador y realizador— eran una misma persona.

En la capilla de San Antonio, en Asís, de principios del siglo XIV, los vitrales acusan el cambio de modalidad y la ruptura con la tradición anterior. La cenefa que enmarca la escena que representa la despedida de San Antonio de su monasterio de Portugal tiene los elementos ornamentales clásicos de los vitrales franceses y flamencos, pero las figuras, voluminosas, con sus movimientos naturales, aparecen en una perspectiva arquitectónica y dan la sensación de profundidad y volumen. El efecto plano de tapiz desaparece para dar paso al efecto pictórico. Esta ruptura precede a la que se producirá más tardíamente en el resto de Europa.

En Troyes, donde desde finales del siglo XV existían unos importantes talleres, puede seguirse esta evolución con las muestras que nos han llegado del siglo XVI, como el vitral de Jesús en los Limbos de la iglesia de Saint-Nizier, cuya composición y, en especial, el rostro de Jesús son plenamente renacentistas, si bien el ropaje está tratado con cierto aire medieval. En este taller, como en los que le sucedieron, los ventanales se fabricaban en serie, casi industrialmente; se utilizaban los mismos cartones para las figuras y los mismos calcos para los motivos adamascados.

En el siglo XVII, la decadencia del vitral es total, al pretender imitar la pintura de caballete y perder así su esencia de transparencia. El perfeccionamiento de las herramientas permitía cortar grandes pedazos de vidrio; no importaba que el vidrio fuera incoloro: con grisallas y esmaltes podían pintarlo como si se tratara de una porcelana; fue abandonándose el uso del vidrio de color masa. De ahí esos vitrales acartonados, inertes a la luz y sus vibraciones.

En el siglo XVIII se llegó a olvidar fórmulas de preparación de los vidrios de color, en especial los rojos, y en el siglo XIX, dentro del contexto general de un rabioso academicismo, con el triunfo del estilo “pompier” y la predilección por los temas históricos y mitológicos, la suerte del vitral se agrava reduciéndose a la mera reproducción de cuadros.

La recuperación de los valores artísticos del gótico (que desde el Renacimiento habían sido despreciados) por las investigaciones de Violet-Le-Duc alcanza al vitral y él mismo anima a los vitralistas de su época para que en las labores de restauración comprendan, valoren y descubran la esencia de los vitrales medievales: que la luz es factor intrínseco del vitral. El Art Nouveau vendrá a completar esta revalorización.

Posted on 17 May 2017 by Mario Corona


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Somos un taller artesanal con una gran tradición artística, desde su fundación en 1942 por el Prof. Ramón Corona Apicella, quien inventó el vidrio de burbuja y fundó el Taller de Vitrales del Instituto Nacional de Bellas Artes, que fue el primero en impartir clases y formar técnicos profesionales para la fabricación de vitrales en México. Hemos sido mencionados recientemente en la enciclopedia más grande de internet, mire Vitral en Wikipedia

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