Mario Corona

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El vitral en la Edad Media

Aunque encontramos ya precedentes de vidrieras en la época romana, con noticias y documentos que describen bastidores de madera de diversas formas que se usaban para unir piezas de vidrio de un ‘solo color o de.varias tonalidades, no se puede hablar 'propiamente de vitral hasta el siglo XII, con la reconstrucción del monasterio de St. Denis en 1137.

El abad Suger reunió en esta ciudad en 1143 un verdadero plantel de artífices procedentes de toda Francia, que se encargaron de la reconstrucción de la abadía, donde los grandes ventanales definían el verdadero carácter del recinto y los vitrales eran su elemento decorativo.

A partir de entonces los vitrales pasan a ser elementos ornamentales en los que se insertan medallones de diversas formas. Los temas se desarrollan encerrados dentro de estos medallones y si una escena forma unidad, como en la Adoración de los Reyes Magos, se fragmenta en dos medallones adyacentes. Se emplean unos pocos colores puros, el rojo, el azul, el amarillo y el verde.

La ornamentación se repite en todos los ventanales. En las órdenes monásticas más austeras se empleaba un solo color, generalmente verdoso o blanco amarillento, y la composición se limitaba a una ornamentación a base de dibujos geométricos, desde trazados muy simples hasta entrelazamientos muy elaborados, conseguidos por medio de la pintura con grisalla.

En un ventanal bajo del deambulatorio de la catedral de Chartres figura este vitral con la imagen de la Virgen, llamada de la Belle Verriére. Se calcula que data de hacia 1180 y puede considerarse, con justicia, como el primer vitral importante de la historia, conservado intactoTanto los temas como la ubicación de las escenas están regidos por una jerarquía sumamente estricta, por orden de importancia y de acuerdo con la advocación de la iglesia a la que pertenecen.

El proceso evolutivo de este arte puede advertirse con su máximo esplendor en la catedral de Chartres, cuyos vitrales originales permanecen prácticamente intactos. Exceptuando los ventanales de la fachada occidental, así como la famosa Notre Dame de la Belle Verriére, todos los restantes fueron realizados en el período comprendido entre 1200 y 1240, realmente breve si se considera la inmensa superficie que cubren.

En los vitrales más primitivos la mayor parte del decorado contrasta con suaves fondos azules y sus segmentos irregulares, que hacen resaltar el resto ornamental de un colorido rico y vibrante, principalmente a base de rojo y azul cobalto. Las figuras aparecen representadas en tonos más neutros, ocres, grises y algún bermellón.

La magnitud de esta obra hace pensar no sólo en un vasto y eficiente taller, sino también en multitud de mecenas, miembros de la casa real, de la aristocracia o de las corporaciones. Los nombres de los donantes figuran en la parte inferior de los vitrales, y en el caso de las corporaciones aparecen sus representantes en plena labor, lo que permite un conocimiento de los oficios y costumbres cotidianas de la época.

En el monasterio benedictino de Saint Remi, en Reims, se conservan algunos fragmentos de vitral que servirían posteriormente de ejemplo para los de la catedral de Reims y de Strasbourg, en uno de cuyos ventanales más antiguos aparece la imagen de Carlo-magno. Posteriormente, en ventanales de los siglos XIII y XIV van apareciendo los emperadores del Sacro Imperio, incorporando a la iconografía occidental la tradición bizantina, y la influencia de la pintura románica, que se acusa así mismo en los vitrales de la catedral de Colonia (1230), y en general en todos los alemanes, con figuras de actitudes serenas y amplitud de líneas, que llegan a los dos metros de alto.

El siglo XIII puede considerarse como el de mayor esplendor del vitral. Los ejemplos se multiplican: Bourges, Amiens, la Sainte Chapelle y Notre Dame de París. El rosetón norte de Notre Dame, que es uno de los más impresionantes y completos del gótico, desarrolla el tema del cumplimiento de la Antigua Alianza por la Virgen a través de ochenta figuras bíblicas que circundan, en tres círculos concéntricos, el panel central ocupado por la imagen de Notre Dame.

En Inglaterra, en la catedral de Canterbury existen unos magníficos vitrales del siglo XII, en los que se observa la libertad creadora del artista. En ellos aparecen los profetas entronizados, en actitudes complejas, en contraposición a los personajes hieráticosde los vitrales franceses de la misma época. Los vitrales ingleses sorprenden por su monumentalidad, su notable fuerza expresiva y la seguridad en el trazo. Encontramos la misma inspiración en los vitrales del siglo XIII de la abadía de Westminster y de la catedral de Lincoln, así como en los posteriores de Gloucestershire.

Del siglo XIV se conocen muchos menos vitrales, en parte porque ya no se construyeron tantas iglesias y también porque el vidrio fue obteniéndose más delgado, y se cortaban piezas de mayor tamaño, con lo que disminuía su resistencia. Del siglo XIV datan una gran parte de los vitrales de B ourges, que no tienen ya la fuerza de los primitivos, los tonos de los cuales son más pálidos y se utiliza con profusión la grisalla. En Rouen se encuentran vitrales de esta época en los que aparece por primera vez el empleo del amarillo de plata, que confiere a los ropajes un vibrante colorido. Los de Metz son de finales del siglo XIV, y como los anteriores acusan ya los defectos que llevarán a la decadencia del vitral.

En la Europa continental, antes de comenzar una obra, el cabildo y el artesano firmaban un contrato en el que se determinaban todos los detalles: temas, clase de vidrio, tipo de pintura sobre el mismo, cocción e incluso el grosor del plomo. Se insistía en que todo debía ser de la mejor calidad. El cabildo, por su parte, acostumbraba poner los andamios, para tomar primero las medidas y colocar después los vitrales, el hierro y los obreros necesarios. Estos contratos llegaban a ser tan rígidos que en ciertos casos incluso especificaban los pliegues del ropaje y sus dibujos. La semejanza de temas y composiciones contrasta con los vitrales ingleses, desbordantes de imaginación, con temas ilimitados y en cuyos detalles se entremezclan toda clase de símbolos y alegorías.

En lugares donde no existía una tradición vidriera, los artesanos acudían al cabildo en busca de trabajo, acreditaban ante él su aptitud mediante la realización de una prueba y, si ésta era aceptada, previa firma del correspondiente contrato, establecían el taller en el interior del templo. Tal era el caso de España e Italia. El maestro realizaba el cartón o proyecto sobre pergamino o madera enyesada y encargaba los vidrios a las fábricas flamencas. Cuando terminaba su trabajo se trasladaba a otro lugar. Así se explica que se encuentren vitrales idénticos del mismo autor en catedrales distintas,

Posted on 12 Apr 2017 by Mario Corona


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Somos un taller artesanal con una gran tradición artística, desde su fundación en 1942 por el Prof. Ramón Corona Apicella, quien inventó el vidrio de burbuja y fundó el Taller de Vitrales del Instituto Nacional de Bellas Artes, que fue el primero en impartir clases y formar técnicos profesionales para la fabricación de vitrales en México. Hemos sido mencionados recientemente en la enciclopedia más grande de internet, mire Vitral en Wikipedia

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